ACHICAR Y REMAR (O LÍDERES VERSUS GERENTES)

Soc. Daniel Romero Pernalete, MsC
“Achicar y remar” es una expresión común entre los pescadores del oriente de Venezuela que alude a dos actividades esenciales que ellos ejecutan cuando realizan su faena. Achicar hace referencia a la acción de ir extrayendo el agua que se acumula en el fondo del bote casi siempre por efecto del oleaje. Remar indica el acto de dar dirección e impulso a la embarcación para hacerla avanzar hacia el punto de llegada.
Ambas acciones son indispensables. Si se achica pero no se rema, el bote se mantendrá a flote, pero sin avanzar, quedando al arbitrio de corrientes y oleajes. Por el contrario, si se rema y no se achica, la embarcación avanzará muy poco antes de hundirse por el peso del agua acumulada. Solo si se achica y se rema, el bote podrá avanzar en el rumbo deseado sin hundirse.
Algo similar ocurre con las organizaciones. En ella hay que atender los asuntos del día a día, que derivan de la planificación: organización, ejecución y control. Esa es la tarea del gerente: tratar de hacer bien lo que debe hacerse para que la empresa no sucumba. Es el equivalente al achique del bote. En ambientes estables puede que una organización así sobreviva por un buen tiempo y hasta goce de cierta bonanza si la corriente lo empuja en dirección correcta. Pero el entorno actual de las organizaciones está lejos de ser estable. Es más bien un ambiente tormentoso que invita al naufragio: la globalización, la competencia por recursos y mercados, los caprichos del Estado, la inestabilidad del mercado de trabajo, los atajaperros internacionales… Hace falta, entonces, gente que sepa leer las señales de todos esos factores, que mire más allá de lo que está pasando, que fije nuevos rumbos y nuevas estrategias y que impulse a la organización hacia nuevas cimas. Es el papel de remero que le corresponde a los líderes.
Solamente en organizaciones muy pequeñas las funciones de gerencia y liderazgo pueden fundirse en una misma persona. No pocos autores sugieren la separación de esos quehaceres para organizaciones más complejas. Y hasta indican que las características de un buen gerente (en su función conservadora del orden) son muy diferentes a las del buen líder (cuya acción tiene un efecto desorganizador).
Peter Drucker decía que gestión es hacer las cosas bien y liderazgo es hacer lo correcto. De nada vale hacer las cosas bien si lo que se hace no es lo correcto: es como si subiéramos los peldaños de una escalera afincada en la pared incorrecta. Es otra forma de decir que una buena gerencia con un liderazgo mediocre paraliza a la organización más temprano que tarde. Por otra parte, elegir el camino correcto (gracias a un buen liderazgo) sin asegurarnos de que avancemos sobre él (mediante una adecuada gerencia), puede generar un colapso fatal.
En “El bote”, una popular pieza del folclore oriental venezolano, se escucha : “Achica, achica, que achica el bote/ que ruge, ruge, que ruge el mar,/ achica y rema que está soplando/ que estamos cerca de Porlamar” (aquí el enlace: https://www.youtube.com/watch?v=2DAtdbkuOyQ por si quieren oírla completica). Ese “achicar y remar” de los pescadores se convierte en el mundo de las organizaciones en “gerenciar y liderar”. Sólo un buen liderazgo acompañado de una buena gerencia garantizan que las organizaciones “lleguen a Porlamar”

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