¿Es el sida una cruel mentira? ¿Nos han aterrorizado con una enfermedad que no existe?

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Como no soy un cientí co, virólogo o epidemiólogo, ni un conocedor a ciencia cierta sobre la verdad o falsedad en torno al Síndrome de Inmunode ciencia Adquirida (SIDA), es más, ni siquiera voy a exponer mi punto de vista personal en este artículo.

No negaré ni a rmaré nada de lo que expondré a continuación y me limitaré sólo a presentar en este trabajo los dos puntos de vista opuestos sobre este controversial tema, que ha puesto, en vilo a toda la humanidad, incluso ha modi cado la conducta sexual de los seres humanos y les infundió un sentimiento de miedo e inseguridad. Dejaré que cada quien se forje su propia opinión al respecto.

La comunidad cientí ca de ende de forma radical la existen- cia de un virus que ha llamado SIDA, cuyo signi cado es Sín- drome de Inmunode ciencia Adquirida. Todo empezó el 23 de abril del año 1984, cuando la entonces Secretaria de Salud es- tadounidense, Margaret Heckler, apareció en una consuetudi- naria rueda de prensa al lado del cientí co Robert Gallo, quien dijo haber descubierto el virus que producía la enfermedad del SIDA. Según Gallo él había descubierto “la causa probable del SIDA”, una variante de un conocido virus que produce cán- cer en el ser humano, llamado HTLV-III. Desde entonces esa fue la teoría que ha uni cado a toda la comunidad cientí ca mundial. De modo que dentro de esta comunidad no cabe la menor duda, la existencia de los vínculos que relacionan al VIH con el SIDA. A pesar de ello, reconocen que todavía hay varios aspectos de la enfermedad que se desconocen.

Ha llamado fuertemente la atención en círculos de opiniones independientes el énfasis que la comunidad cientí ca ha pues- to en convencer a la opinión pública de la relación causal entre el VIH y el SIDA.

En julio del 2000, la comunidad cientí ca fue un poco más allá y juntó a 5 mil cientí cos, los que rmaron en conjunto una declaración conocida como “Declaración de Durban”. La declaración procuraba explicar en lenguaje llano y comprensi- ble para la generalidad de la gente que no había espacio para la duda sobre los vínculos del VIH y el SIDA. Esa declaración fue publicada en la importantísima revista “Nature”. En ese artí- culo, la comunidad cientí ca dejó bien claro que los pacientes con síndrome de inmunode ciencia adquirida, sin importar donde vivan, están siempre infectados con el VIH.

Esa declaración contó con la presencia privilegiada de varios premios Nobel y directores de instituciones de investigación, academias y sociedades médicas, entre ellas: Organización Europea de Biología Molecular, el Instituto Pasteur, la Acade- mia de Ciencias Médicas del Reino Unido, el Instituto Max Planck, la Sociedad del SIDA de India, el Instituto Nacional de Virología de Sudáfrica, la Sociedad de Clínicas de VIH de África del Sur, el Instituto de Medicina de Estados Unidos, la Sociedad Real de Londres y la Academia Nacional de Cien- cias de Estados Unidos, entre otros institutos y organizacio- nes. Para tener mayor credibilidad en la opinión pública, no permitieron las rmas de cientí cos vinculados a la industria farmacéutica.

No fue hasta este masivo intento de la comunidad cientí ca cuando se difundió en ese mismo foro la teoría de “los disiden- tes” que obviamente estaba causando gran algarabía y profunda preocupación en la comunidad cientí ca.

¿Quiénes son los disidentes o negacioncitas del SIDA?

La lista de cientí cos disidentes es bien extensa y cada día gana más terreno y adeptos, pero los principales son: Kary Mullis, Premio Nobel de Química, 1993, desarrollador de la técnica PCR.Peter Duesberg, catedrático de Biología Mo- lecular y Celular, con un largo currículum y activo.

Eleni Papadopulos-Eleopulos: física nuclear griega, del Departamento de Física Médica en el Royal Perth Hospital (Australia).

Stefan Lanka: virólogo alemán.
Roberto Giraldo: médico colombiano especialista en enfermedades infecciosas.

Christine Maggiore: activista estadounidense, autora del libro What if everything you.

Alfredo Embid: Acupuntor, coordinador de la Asociación de Medicinas Complementarias. Madrid, España.

Los disidentes creen que el SIDA es un engaño y niegan su existencia como virus

Ya sabemos por lo expresado aquí, lo que estipula la comuni- dad cientí ca sobre el SIDA desde 1980, año en que empieza a reconocerse la supuesta enfermedad, ahora voy a presentar la opinión de los “disidentes del SIDA” de modo que al leer este artículo, usted pueda discernir entre la verdad y la mentira:

Según los disidentes, el SIDA no es una enfermedad infec- ciosa, ni es causado por un virus ni se transmite sexualmente, como a rma la comunidad cientí ca. Ellos alegan que más del 90% de lo que se dice sobre el SIDA es mentira y niegan que sea un virus.

Para avalar sus a rmaciones expresan que ninguno de los tres grupos que se atribuyen el descubrimiento del SIDA como son, el Instituto Pasteur, los Institutos Nacionales en EE.UU y los Centros de Control de Enfermedades de Atlanta, siguió la metodología aceptada para el aislamiento del retrovirus.

Reclaman que dos años antes de descubrir el cuestionado SIDA, el ministerio de salud de EE.UU había realizado una reunión para explicar la forma como se transmite el supuesto virus del SIDA. De ahí se desprende la teoría de los cientí cos disidentes de que el SIDA fue un invento, pues cómo es posi- ble que dos años antes de aparecer el virus, el Ministerio de sa- lud de EE.UU andaba explicando cómo se transmite un virus que no existía en ese momento. Atribuyen ese groso error del Ministerio de Salud a una lamentable confusión programática de los asuntos delicados que tenían en agenda.

Los disidentes alegan que el SIDA es el más cruel engaño inven- tado en los Centros de Control de Enfermedades de Atlanta.

Los disidentes han demostrado cientí camente que anterior- mente existía el Síndrome de Inmunode ciencia Nutricional Adquirida (SINA), este síndrome era padecido generalmente por los habitantes de los países pobres por la falta de proteínas en su alimentación. Establecen que si un paciente está aqueja- do de una infección y no tiene acceso a las proteínas, al agua limpia, o ha estado expuesto al tratamiento con “acetate” un medicamento altamente tóxico, usado anteriormente en el tra- tamiento del cáncer, de seguro tiene un síndrome de inmuno- de ciencia adquirida, por tomar una droga tóxica e inmunosu- presora a dosis altas.

Los negacionistas del SIDA han denunciado el crimen que ha cometido la Industria Farmacéutica Internacional, en compli- cidad con la comunidad cientí ca, dígase algunos médicos y Organización Mundial de la Salud (OMS) cuando al princi- pio de haberse inventado el SIDA, medicaron a los supuestos contagiados con “ACETATE”, un medicamento altamente tóxico, prohibido rotundamente en los pacientes de cáncer y reivindicado como único tratamiento contra el invento del SIDA en principio. Ello provocaba, lógicamente la muerte inminente de los pacientes diagnosticados cero positivos, so- metidos al tratamiento y que por dicho envenenamiento sí poseían un síndrome de inmunode ciencia adquirida que les causaba la muerte. Según los disidentes, esa era la razón por la que nadie se salvaba de esa inmunode ciencia adquirida y se expandió por todo el mundo la falsa noticia de que era incu- rable y de transmisión sexual.

Los disidentes a rman que la inmunode ciencia adquirida ha existido todo el tiempo y no tiene nada que ver con el invento del SIDA

Cuando explotó la planta nuclear de Chernóbil en Rusia se desarrolló una extraña enfermedad que la ciencia en seguida diagnosticó como “El SIDA de Chernóbil”, según los disiden- tes, es ridículo pensar que una gran cantidad de los habitantes de aquella ciudad se habían contagiado de “SIDA” por trans- misión sexual masiva. Pero todos habían sido diagnosticados cero positivos y declarados con SIDA, pues realmente padecían de inmunode ciencia adquirida a través de los efectos de la radiación que se produjo con esa explosión y jamás por una pandemia de transmisión sexual.

Los disidentes usaron este caso para defender su teoría y es- tablecieron que el fenómeno Chernóbil, no se trató de un contagio masivo del SIDA sino que las personas sometidas a la radiación, enfermaron de un síndrome de inmunode cien- cia adquirida no vinculante al inexistente SIDA. Dicen que igual los soldados y civiles que estuvieron expuestos al agente naranja esparcido por EE.UU en la guerra de Vietnam e in- halaron este veneno, regresaron afectados todos de un tipo de inmunode ciencia adquirida, que era idéntico a los que hoy son diagnosticados cero positivos, sin embargo, nada tenía que ver con esto.

Alegan que también los consumidores de drogas duras, como la cocaína y la heroína, ya sea por las vías intravenosas o inhaladas y no se alimentan bien, tienen malos hábitos del sueño, termi- nan afectados de un síndrome de inmunode ciencia aquerida que no guarda relación alguna con el mito del SIDA.

Los negacionistas critican adjudiquen el SIDA a los homosexuales y africanos

Los negacionistas o disidentes del SIDA, se oponen a la teoría de la comunidad cientí ca que adjudica el origen del SIDA en los homosexuales y los negros africanos. Sí admiten que la homosexualidad está ligada a un síndrome de inmunode- ciencia adquirida, no al SIDA. Establecen que hay una rela- ción de un amplio segmento de esa comunidad que consume un tipo de droga que afecta su defensa y le produce una espe- cie de síndrome de inmunode ciencia adquirida que no afec- ta a las mujeres, porque éstas no consumen la droga llamada poppers que también produce un tipo de cáncer llamado el cáncer gay.

Según los disidentes, en occidente las drogas legales o ilegales se consideran con gran responsabilidad en un tipo de inmu- node ciencia que de forma intencional han llamado SIDA y nalmente expresan: “El VIH no existe, no es un virus. 1984 fue el año maldito de la gran mentira. Los agentes de origen químico, drogas, agentes físicos, campos electromagnéticos, equipos electrónicos, las infecciones, cambio de sangre, mal nutrición, agentes estresantes de origen mental causan el sín- drome de inmunode ciencia adquirida.

Cuando una persona está expuesta durante mucho tiempo a todos estos agentes se le colapsa el sistema inmune y muchos dicen que es SIDA. Hay entre 29 y 30 enfermedades produ- cidas por el deterioro del sistema inmunológico que son las mismas que matan a los llamados pacientes de SIDA. El test Elisa, da más de un 80% de falso positivo y es el modelo por excelencia para diagnosticar el hipotético SIDA, concluyen los disidentes.

 

¿Qué es el test Elisa?

En realidad es un ensayo por inmunoabsorción ligado a enzi- mas, más bien es una técnica de inmunoensayo en la que un antígeno inmovilizado se detecta mediante un anticuerpo en- lazado a una enzima capaz de generar un producto detectable como cambio de color u otro tipo.

El test Elisa, entre otras, es la prueba de uso más frecuente para detectar el cuestionado SIDA. Pero nunca ha demostrado que el Síndrome de Inmunode ciencia Adquirida sea un virus. Está altamente comprobado que el Test Elisa tiene grandes li- mitaciones, como por ejemplo:

  1. 1-  Un resultado positivo que con rma la presencia de anti- cuerpos no signi ca necesariamente que el paciente esté enfermo. El cuerpo de una persona que ha estado enferma y que ya se ha recuperado, puede seguir produciendo anti- cuerpos. Eso produciría un falso positivo.
  2. 2-  Hay personas que producen una baja cantidad de anti- cuerpos, por lo que estos pueden pasar desapercibidos y no ser medidos, dando lugar a un falso negativo, es el caso de personas que sufren una inmunode ciencia, que podría ser producida por el consumo excesivo de drogas fuertes o malnutrición, por sólo decir estas dos o que el paciente se encuentre en período de ventana de la infección en el mo- mento de hacer la prueba o que simplemente esté infectada con una cepa extraña.
  3. 3-  Por último pueden aparecer falsos positivos cuando se da inespeci cidad entre antígeno-anticuerpo.

En conclusión, los negacionistas dicen que la comunidad cien- tí ca ha fracasado al no poder demostrar mediante el método cientíco que el SIDA es un virus y a rman que es un engaño pretender endosarle enfermedades que han existido desde mu- cho tiempo, incluso muchas milenarias como son: Tuberculosis, Salmonelosis, Complejo mycobacterium avium, Citomegalo- virus, Hepatitis Viral, Herpes, Papiloma Humano, Leucoence- falopatía Multifocal Progresiva, Candidiasis, Meningitis, Neu- monía, Toxoplasmosis del Cerebro, Criptosporiodosis, Cáncer Cervical, Linfoma no Hodgkin, Citomegalovirus, entre otras.

Siempre de acuerdo a lo que expresan los cientí cos disidentes del SIDA, es un atentado a la inteligencia humana pretender encerrar en un contexto todas estas enfermedades y decir que son producidas por un virus, cuya existencia cientí camente no se ha podido comprobar, lo cual deja al descubierto la gran mentira sobre el mito del SIDA.

Finalmente la comunidad cientí ca alega que tras el auge cada día mayor de la disidencia sobre el tema del SIDA, muchos pa- cientes han dejado de tomar los medicamentos y han muerto. Por su lado, muchos pacientes han testi cado que han mejora- do después de suspender el tratamiento contra el SIDA. Ahora la decisión es suya, de creer o no.

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