Escándalo Watergate: cenizas, polvos y un poder arrodillado

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Mucho es lo que se ha dicho y escrito sobre el caso Water- gate, no obstante el lapso de tiempo que ha pasado desde el momento de aquellos sombríos acontecimientos a la fecha, han transcurrido más de 40 años, y poco es lo que conocen de él las nuevas generaciones, pues esto quedó cerrado, como un capítulo lúgubre de la historia institucional del pueblo norteamericano.

Lo que pretendo es traer a colación el enfoque de un hecho que merece mantenerse fresco en la memoria de quienes lo vivieron y exponerlo como base de datos para los jóvenes, ya que el “Es- cándalo Watergate” conmocionó a todo el mundo y marcó un hito institucional dentro de todos los países democráticos.

El nombre “Escándalo Watergate” le viene dado ya que el hotel donde se alojaban las instalaciones del Partido Demócrata se llama Watergate, ubicado en Washington DC. El principio del n fue el apresamiento de 5 supuestos rateros que penetraron en las o cinas del Partido Demócrata, con el n “aparente” de robar, pero que en realidad eran emisarios, sicarios entrenados por la CIA y que respondían a instrucciones directas del presi- dente Richard Milhous Nixon.

“La madrugada del 17 de junio de 1972 se cubrió con un manto negro para el Partido Republicano y para el presidente Richard Milhous Nixon”

La noche que cinco individuos fueron apresados en momentos en que se disponían instalar unos equipos para espionaje en la o cina del Partido Demócrata ubicada en el hotel Watergate en Washington D.C. Los sicarios detenidos aquella madrugada fueron Bernard Barker, Virgilio González, Eugenio Martínez, James W. McCord, Jr., y Frank Sturgis.

Para poder entender perfectamente bien el proceso, es necesa- rio que conozcamos algunos datos sobre estos señores, cuáles son sus antecedentes y de dónde vienen: La detención provocó una crisis institucional en EE.UU que trajo como consecuen- cia la salida forzosa del entonces presidente Nixon.

Dos de los cinco individuos sorprendidos venían de Florida, Martínez y Barker, el cubano Virgilio González, quien fue el cerrajero, y el italoamericano Frank Sturgis, fallecido en 1993. El otro era el norteamericano James McCord.

Todas estas personas habían pertenecido a la CIA, algunos participaron en trabajos de tortura en la guerra de Vietnam, otros fueron espías en América Central, como por ejemplo, Martínez, quien tuvo por encargo la captura y ejecución del Che Guevara en Bolivia. Algunos de ellos estaban implica- dos en el escándalo Irán-Contras en Nicaragua y tuvieron una participación directa en la frustrada invasión de Bahía de Cochinos en Cuba.

La campaña electoral entraba en su fase nal, las rmas en- cuestadoras señalaban al Presidente con amplia ventaja sobre su contrincante Demócrata y la reelección de Nixon se veía

como un hecho. A pesar del problema Watergate, Nixon se impuso en las elecciones.

Pese a ese escenario Nixon y sus estrategas manejaban la infor- mación sobre la ltración de informaciones sensibles por parte de un agente del FBI sobre la muerte del presidente Kenne- dy, sobre los vínculos de la ultraderecha norteamericana con la oposición castrista cubana y otros escándalos. Es decir, no sólo era buscar en los archivos del Partido Demócrata para co- nocer su estrategia de campaña o por la simple a ción que se le atribuye a Nixon de espiar a todo el mundo. No, Nixon y su equipo de campaña temían que las ltraciones de informacio- nes clasi cadas produjeran un escándalo en los días previos a las elecciones y por eso probablemente lo arriesgó todo.

Bob Woodward, Carl Bernstein y “Garganta Profunda”

Es aquí donde surgen dos nombres y un personaje que queda- ron indelebles en los archivos históricos de la sociedad norte- americana: los reporteros del Washington Post, Carl Bernstein y Bob Woodward así como el aludido personaje que se conoció como “Garganta Profunda”, nombre que se le dio al agente del FBI que ltró las informaciones.

Justamente este escándalo forzó a las autoridades americanas a criminalizar al o a los reporteros que no divulguen la fuente de informes clasi cados y puede ser objeto de medidas de índo- les coercitivos. El cognomento, “Garganta Profunda” viene de una película porno de la época y se cree que fue el mismo Bob Woodward quien lo eligió para llamar al importante agente del FBI que le había revelado los secretos que nalmente terminó en lo que hoy se conoce como “El Escándalo Watergate”.

Se cree que ese es el secreto mejor guardado en los medios de prensa norteamericanos, pues Carl Bernstein y Bob Woodward se comprometieron a no revelarlo hasta que dicho agente mu- riera. No obstante, el propio agente fue quien el 14 de junio del 2005 se identi có como Mark Felt, segundo hombre en orden jerárquico en el FBI (para esa época) en una famosa en- trevista concedida a la revista estadounidense Vanity Fair. Pos- teriormente los periodistas Carl Bernstein y Bob Woodward con rmaron la veracidad del hecho.

¿Era Bob Woodward un reportero comprometido sólo con el deber sagrado de un comunicador y no medió en él ningún otro interés?

La respuesta es ¡NO! Escuche esto, Bob Woodward estudió en Yale, donde se graduó de la sociedad secreta Book & Snake. Woodward trabajó como periodista por primera vez en Ban- ner, una publicación de Yale, fue un agente de inteligencia naval, miembro del O ce of Naval Intelligence, experto en Cifrados, fue uno de los analistas de inteligencia naval más importantes de Estados Unidos, trabajaba en la Task Force 157, una unidad ultra secreta creada en 1966 bajo el nombre de Naval Field Operations Support Group (NFOSG), (todo esto según se puede ver en los archivos desclasi cados) La TF- 157 tenía su base en Alexandría, Virginia, y 75 operadores alrededor del mundo, informaciones que siempre Woodward ha ocultado, pero que se pueden ver en los archivos desclasi- cados del FBI.

Con este escándalo este reportero se fue a la cúspide del éxito en los círculos de opinión de EE.UU y desde su trabajo en

el periódico Montgomery County Sentinel de Maryland se destacó gracias a datos muy sensibles que le suministraba Mark Felt directamente del FBI.

En Maryland, Woodward estableció una buena amistad con David Miller, ex agente de la CIA en Vietnam, quien estuvo in- volucrado con Task Force 157. Incluso, informe de seguridad del estado aseguran que este comunicador trabajó como “infor- mante pagado” o “agente operador”: free lance de la CIA.

¿Tenía Woodward algún especial interés para lanzar ese ataque contra Nixon?

Se cree que es así y en círculos de inteligencia de alto per l se le atribuye un sensible con icto de intereses de círculos muy poderosos a los que le sirvió valiéndose del manejo de informa- ciones clasi cadas muy sensibles y que nalmente culminaron en la renuncia de Nixon, un puro defensor del sistema demo- crático, del que hoy disfruta el propio Woodward y que a pesar de ese historial suyo expuesto más arriba fue la cha negra para hacer posible la ruina y hundimiento político de uno de los líderes más controversiales del mundo capitalista.

La dimisión de Nixon, dividió profundamente a los norteame- ricanos, mientras unos entendían que sus motivaciones para autorizar el espionaje era un asunto de seguridad del estado, otros le retiraban todos los créditos.

En cuanto a Woodward, evidentemente subió al estrellato y se consolidó como un gran comunicador, no obstante, un amplio círculo de opinión en EE.UU le resta calidad moral y creen que la renuncia de Nixon jamás debió ser provocada por una

persona que guarda vínculos tan estrechos con organismos tan desacreditados como la CIA, entre otros estamentos investiga- tivos de este país a los que Woodward sirvió.

Trayectoria de Richard Milhous Nixon

Nixon fue el 37o presidente de Estados Unidos en el período 1969-1974. Graduado en 1934 en el Whittier Collage de Ca- lifornia y en 1937 se recibe en Duke University Law School. Luego le sirvió a la Marina de EE.UU en 1942. Durante la segunda Guerra Mundial estaba prestando servicios a su país en el Pací co Sur. En 1947 el pueblo norteamericano lo elije diputado por el Partido Republicano a la Cámara de Represen- tantes. En 1948 resalta al estrellato de la fama, destacándose como un prominente miembro del Comité de Actividades an- tiestadounidenses, una entidad de autodefensa norteamerica- na, especí camente en el caso Alger Hiss.

En 1951 es elegido senador. En el año 1952 fue nominado a la vicepresidencia junto con el candidato presidencial Dwight David Eisemhower, posición que alcanzó, como vicepresiden- te se le atribuyen muchísimos logros internacionales, dentro de los cuales se puede mencionar un acercamiento con la Unión Soviética.

Después de dos períodos en la posición de vicepresidente al- canza la nominación presidencial por el partido Republicano en 1960, la que no ganó. En 1962 corrió por la gobernación del estado de California, la que tampoco obtuvo. No obstante en 1968 es elegido presidente de Estados Unidos.

En medio de un escándalo sin precedentes y una larga batalla judicial, Nixon empieza a dar muestra de ceder, en momentos

cuando aceptó bajo una intensa presión responsabilidades par- ciales y buscando distraer la atención de los medios, destituye varios de los funcionarios más cercanos a él.

La confesión de uno de los sicarios atrapados la madrugada en Watergate, fue el punto culminante para que Nixon fuera le- galmente presionado por el poder judicial para que presentara unas cintas magnetofónicas que estaban en su poder, las cuales lo incriminaban en el escándalo.

Ante la propia opinión pública y la activa guerra abierta por los hacedores de opinión, Nixon se vio obligado a entregar las cintas, pero no sin antes alterar una y desaparecer dos, de tres en total que existían. Esas cintas contenían conversaciones que implicaban a Nixon directamente con el asunto Watergate. Bajo estas lúgubres circunstancias, se presenta lo que se conoce como: “Impeachement”, que signi ca juicio al presidente.

El día 8 de agosto del año 1974, Nixon presentó su renuncia al percatarse que ya no contaba con ninguna base política para seguir gobernando. Es así como su vicepresidente, Gerald Ford asume el poder y un mes después, el 8 de septiembre de 1974 lo indulta.

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