La agonizante revolución venezolana entre la democracia corrupta y un comunismo corruptor I

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Venezuela no es la excepción y como la mayor cantidad de los pueblos latinoamericanos vio fracasar su sistema democrático, dominado por un sistema de partido de una misma clase eco- nómicamente poderosa que se alternaban el poder, dejando las tristes secuelas de una corrupción rampante, crisis política sin límites y un caos social e institucional que rozaba los con nes de la desesperación y la desesperanza. Se trataba de un fracaso rotundo de la democracia en Venezuela.

A pesar de ser Venezuela el quinto exportador mundial de pe- tróleo, la mayor parte de sus habitantes se encontraban por debajo de la línea de pobreza, la miseria y el abandono del pueblo habían tomado proporciones de pandemia. Venezuela había perdido absolutamente la fe en el sistema político, ca- racterizado por el uso y abuso de los recursos del estado, la corrupción administrativa, el nepotismo, uso de in uencia, co- rrupción policial, ltración del narcotrá co en las instituciones militares, errada política monetaria, in ación…en n, todos los malditos agelos de muchos gobiernos de América Latina que sólo se preocupan por robar y sustraerse los recursos del estado de forma vulgar y descarada.

 

Todos estos eventos trajeron consigo el desaliento, una sen- sación de abandono y una sed de justicia de toda la sociedad venezolana, incluyendo el poderoso sector industrial privado el que junto al sistema había fracasado por su incursión irres- ponsable, cómplice de una concupiscencia desmedida aprove- chando la brecha dejada por la corrupción administrativa, lo que más tarde pagaron a un precio del que ya no le quedó ni el menudo para devolver.

En medio de este caos, en diciembre de 1998 vino el proce- so electoral que nalmente le dio la victoria a Hugo Chávez. Un ex coronel golpista que había purgado prisión por la in- tentona de un golpe de estado al expresidente Carlos Andrés Pérez. Chávez, conocedor a ciencia cierta de las carencias del pueblo venezolano supo documentar los grandes vacíos y ca- rencias de esta sociedad y presentar un discurso de críticas y denuncias de los altos niveles de corrupción que afectaban la nación suramericana. Aprovechó perfectamente bien el tema de la marginalidad y el derroche de los recursos del estado y prometió devolverlos al pueblo venezolano, con lo que termi- nó convenciendo al electorado, lo cual lo llevó al Palacio de Mira ores directamente.

No existe en el mundo un arma más letal que ofrecer pan al hambriento, o agua al sediento. En esa época Venezuela se encontraba con un 60% de su población bajo la línea de po- breza y un 30% en estado de indigencia. El pueblo de Vene- zuela pensó más con el estómago y en esas circunstancias cerró sus oídos totalmente a los llamados de alertas que le hiciera el entonces contrincante de Chávez, señor Salas Romer, cuando condenaba la propuesta de una nueva constitución, por consi- derarla populista y peligrosa para el estado venezolano.

El año 1999 Chávez se dedicó a fondo a la eliminación progresi- va de todas las instituciones del estado y políticas existentes, en- tre las que me permito recordar: El Congreso, la Corte Suprema de Justicia y la Junta Electoral. Para nes del mismo año, todas estas instituciones se habían disuelto y se reemplazaron por otras nuevas, claro está, administradas por seguidores de un autócrata que se había in ado como la rana que se creyó ser un buey y de esta forma surgió el denominado “autogolpe en Venezuela”.

Para abril de 1999 Chávez dirige una comunicación escrita a la Corte Suprema amenazándola con represalias que supuesta- mente tomaría el pueblo, si esta institución no respondía a los mandatos suyos, donde también advertía que en lo adelante su poder como presidente de la nación era “ilimitado”.

Con ello Chávez dio los primeros pasos concretos hacia una dictadura con apoyo popular y se empezó a ubicar por encima de la ley, en la consecución de ese objetivo aplicó muy bien el concepto de Maquiavelo, pues no tuvo pudor para usar los medios que fuesen necesarios para obtener sus objetivos inspi- rados en los sentimientos más ín mos con olor a megalomanía de un hombre que se rodeó de enanos para sentir que estaba creciendo.

A pesar de valerse de medios constitucionales para llegar al poder, Chávez nunca los respetó y siguió siendo un golpista La maldición se posó sobre todo el territorio de Venezuela y aquel coronel, que la sociedad venezolana había condenado severamente y apoyado su encarcelamiento en circunstancias en que intentó tomar el poder por la fuerza, mediante una intentona de golpe de estado a un presidente constitucionalmen- te elegido por el pueblo.

 

La ineptitud de las clases políticas y sectores de poder en esa nación, culpables de la reivindicación de un hombre reducido a cenizas, cuyos sentimientos de odio albergados en los albores de las consecuencias de su intentona y profundizados después que lo raptaron siendo presidente, hecho que jamás perdonó ni volvió a creer en los organismos de seguridad venezolanos, a los que sustituyó por los cubanos, este odio profundo lo encaminó por un camino que ya no tendría devuelta en la negación del estado de derecho a las libertades y el estricto apego a la insti- tucionalidad del país al que estaba supuesto garantizar como presidente.

Hugo Chávez no fue amigo de los pobres como se cree

Chávez se presentó a una reelección el domingo 7 de octubre de 2012 sabiendo que padecía un cáncer mortal y que no iba a sobrevivir, de todos modos se reeligió omitiéndole a sus segui- dores la verdad y ganó esas elecciones y no le alcanzó el tiempo para juramentarse, muriendo en marzo de 2013. El voto duro del ex militar radicó justamente en los pobres de Venezuela que se han conformado con las migajas que Chávez dejó caer sobre sus platos enlodados. La maldición del apellido “pobre” ya no la deberían llevar, pero Chávez, al que ellos creyeron su reden- tor, despilfarró los recursos que debió invertir en ellos, para sacarlos de la desgraciada línea que los separa de la dignidad y el decoro.

Muchos de ellos empezaron apenas a comer, pero Chávez fue incapaz de llevar reformas profundas que permitan una verda- dera distribución de la enorme riqueza que su gobierno mane- jó. Lo peor de todo esto es que tampoco resolvió el problema de la corrupción administrativa, un mal endémico de las admi- nistraciones de Venezuela y que dicho sea de paso, su ataque a la corrupción administrativa fue la causa que lo llevó al poder.

El propio Chávez despilfarró los dineros del pueblo venezola- no, entre otras muchas cosas, sus costosos viajes en su insistente afán por adjudicarse la aprobación de algunos gobiernos para que apoyen su fracasado régimen, cuya debacle económica está altamente comprobada.

Hugo Chávez demostró no tener límites cuando se trata de convencer al mundo de que él era un salvador y redentor. Creo que él mismo se convenció de esta barbaridad y en sus alucina- ciones llegó al extremo de tomar los recursos del pueblo vene- zolano y ofrecérselos a “los pobres americanos” para que éstos reciban subsidios y buenos precios en el costo de la calefacción. Mientras Chávez de forma irónica, corrupta y entreguista se responsabilizó de los problemas económicos del gobierno de Cuba, mientras Chávez se gastó millardos de dólares en busca de armamentos para defender su agonizante régimen de un te- mor mal infundado sólo dentro de sí mismo. En tanto Chávez andaba insultando al pueblo norteamericano por un lado y por otro dependiendo cada día más de ese mismo mercado para vender su petróleo…mientras todo esto pasó, el Instituto Na- cional de Estadísticas de Venezuela (INE) dio el grito de alar- ma denunciando los niveles de pobreza que según sus informes se sitúan en un 33.9%, es decir, que de cada cien venezolanos un poco más de 33 viven por debajo de la línea de pobreza, en la indigencia, en zonas rurales fronterizas sin pisos de cemento, agua ni energía eléctrica. Para ese 33.9% de venezolanos no hay revolución, para ellos los años de bonanzas petroleras no han existido y la megalomanía de Chávez los ha dejado excluidos, a merced de los grupos guerrilleros colombianos, mercenarios y narcotra cantes, aliados de la Revolución Bolivariana, como por ejemplo el poblado venezolano de Guasdualito, que a pesar de ser el más grande centro petrolero de la región y fronterizo con Colombia, la cara de la miseria distingue a sus habitantes, donde la ley es impuesta por los grupos ma osos extraterrito- riales, donde se secuestra, mata, roba y se tra ca con drogas impunemente, cuyos habitantes, la Revolución “doble cara” de Chávez abandonó en la indigencia absoluta y sin límites.

 

¿Desapareció la corrupción gubernamental con el gobierno de Hugo Chávez en Venezuela?

La repuesta es triste, pero tengo que expresarla: ¡NO! miremos los datos que nos provee Transparencia Venezuela que repre- senta en ese país a Transparencia Internacional, la cual es una organización no partidista, plural, sin liación política, inspi- rada en facilitar los cambios que eviten el agelo de la corrup- ción administrativa en los pueblos:

Según esta institución, Venezuela obtuvo una puntuación de 2,3 sobre 10 (en la que 10 es el estado de transparencia co- rrecto) en el índice de Percepción de la Corrupción (IPC) que presentó el 20 de octubre del 2010 Transparencia Internacional en Londres. Ya para ese año la institución publicaba y daba el alerta sobre los indicios de deterioro institucional y el desborda- miento de la corrupción administrativa en Venezuela.

En este país hay corrupción a todos los niveles, ahora vamos a prestar atención a la corrupción de alto per l, la que em- pezó en el mismo despacho de Hugo Chávez y altos funcio- narios del estado, sus amigotes y camaradas de la Revolución Bolivariana; inspirada en el adefesio y fracasada revolución de los hermanos Castro en Cuba.

Chávez fue considerado desde el principio un corrupto

Con el estallido de un escándalo en el banco “BBVA” de Espa- ña quedaron al descubierto algunos actos de corrupción en los que el propio Hugo Chávez había incurrido, antes y después de haber sido elegido presidente de Venezuela. Según investi- gaciones judiciales españolas, este banco aportó grandes sumas de dinero de forma ilegal a la campaña presidencial de Chávez y más tarde a su presidencia.

Al ser investigado, el expresidente de esa institución nanciera, Emilio Ibarra, admitió haber autorizado dos depósitos. El pri- mero por un monto de 525 mil dólares en el año 1998. Este depósito se realizó a través del Maduro and Curiel’s Bank NV, con asiento en Curacao, considerado un paraíso para este tipo de transacciones fraudulentas.

Los recursos se depositaron a favor de una empresa que respon- día al nombre de “Concertina NV”, fundada por Luis Miquile- na, jefe de campaña de Chávez para ese entonces.

Después de ser elegido presidente se realizó un segundo depósi- to por el monto de 1 millón de dólares de la misma manera que el primero, esta vez para nanciar la promoción de los seguido- res de Chávez que corrían por posiciones en la Asamblea Constituyente, que más tarde crearía las condiciones para Chávez convertirse en un dictador. El mencionado ejecutivo bancario, Emilio Ibarra, fue procesado en España, donde la scalía pi- dió 2 años de presión por los delitos relacionados de los que Chávez se bene ció directamente en perjuicio del pueblo vene- zolano, pues se sabe cuál es el precio que paga un estado cuando un banco nancia a un candidato presidencial de forma ilegal.

 

¿Quién le pidió cuanta a Chávez por más 30 mil millones de dólares para comprar armas y favores políticos en todo el mundo?

¡Nadie! Chávez desarrolló una paranoia, un delirio de perse- cución que pareciera que Venezuela es un estado en guerra y así él lo ha decretado “su propia guerra contra el imperialismo Yankee”, una guerra surgida en las profundidades de sus de- lirios que rozan la esquizofrenia y de esta forma se ha gastado no se sabe cuántos miles de millones de dólares en compras de armas y favores políticos en muchos países. Es más que impo- sible poder cuanti car las cifras exactas de los gastos militares, pues en realidad en Venezuela no hay forma pública de acceso real a estas informaciones, por lo general manipuladas por el propio Chávez, pero se han podido cuanti car al menos 30 mil millones de dólares. En realidad él compraba armas por- que sabía lo que estaba haciendo y sus acciones lo llenaron de temores y miedo, como reza el postulado: “el calibre de todas las armas que está comprando es del mismo tamaño del miedo que no lo deja dormir”.

Los países que están pescando en mar revuelto son Rusia, Cuba, Irán, China, España, entre otros. Chávez derrochó cuantiosos recursos económicos pertenecientes al erario público venezo- lano que entregó y en la región de América Latina y el Caribe con el objetivo de agenciarse lealtad política y un eventual apo- yo en la quijotesca meta de obtener un escaño en la ONU.

Chávez fue generoso y dilapidó enormes recursos económi- cos del pueblo de Venezuela regalándoselos a gobiernos del “ALBA”, como por ejemplo los 30 millones de dólares que obsequió a Evo Morales, presidente de Bolivia cuando este lo visitó en Caracas en enero del 2006.

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