La gran estafa de los bancos en EE.UU

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La historia del contrabando de alcohol controlado por Al Ca- pone que tuvo su apogeo en la década de 1920, los relatos sombríos marcados por los clanes ma osos que controlaron el juego en Las Vegas Nevada y que iniciaron el antes y después de la historia del juego y la ma a en EE.UU, la utilización legal de una enmienda que dio origen a una pléyade de conspicuos gánsteres que orbitaron y aún circulan los predios del Sena- do de Estados Unidos, mejor conocidos como los cabilderos, quienes han causado más daños a la sociedad norteamericana que la bomba atómica que cayó sobre Hiroshima.

Ni uno de estos eventos, que marcaron la historia del crimen, contrabando y la ma a de EE.UU, puede compararse con las actuaciones del sector bancario estadounidense, cuyas acciones descontroladas han dejado a la deriva, no tan sólo la economía de este país, sino que el mundo entero ha pagado un maldito precio del que ya no le queda ni el menudo para devolver.

La complicidad de los organismos llamados a la supervisión de las instituciones nancieras, principalmente el FMI y la FED, quienes frontera adentro se hicieron de la vista gorda y no actuaron con responsabilidad ante las acciones de estas instituciones que se desenvolvieron en un verdadero paraíso caracterizado por inversiones fatulas y préstamos irresponsables de alto riesgo.

 

El jueguito empezó en Wall Street

Wall Street, un monstruo insaciable que sólo se revuelca en la cresta de su pestilente lodazal, es la cabeza matriz del sistema bancario de EE.UU, sólo por debajo de la FED, los dueños del mundo nanciero mundial. Por su parte, los bancos co- merciales lo apostaron todo en el sector inmobiliario y por sus acciones irresponsables en el manejo de los préstamos llama- dos de alto riesgo, todo lo perdieron. Después de haber puesto en riesgo y perdido el dinero de los ahorrantes ante la vista cómplice de las entidades controladoras, se vieron atrapados en un callejón sin salida en la inminencia de su desplome in- mobiliario, los bancos comerciales buscaron desesperadamen- te planes alternativos, que dieran respuestas inmediatas a la desesperante situación que sus malas acciones administrativas los habían empujado.

Es aquí donde nace el desmadre de las instituciones bancarias estadounidenses, que buscaron por sus propias cuentas unas soluciones legalmente inexistentes para salvar un enorme barco que iba cuesta bajo, sin control ni rumbo jo.

Unos empezaron a incurrir en la compra de contratos futuros de petróleo, alimentando un orden especulativo que disparó la in ación mundial a escalas jamás vistas y fue el cimiento de la crisis económica que hoy estrangula al mundo entero, otros tomaron caminos más espinosos como el lavado de dine- ro proveniente del narcotrá co, como por ejemplo, el caso de Wachovia Bank. Este importante banco suscribió un acuerdo judicial, con el scal federal del distrito sur de Florida, Je rey Slogan, mediante el cual pagó 160 millones de dólares tras alcanzar un acuerdo con las autoridades por un caso de la- vado de dinero procedente del narcotrá co a través de casas de cambio de México. Después de eso, el Wachovia Bank se refundió con el Wells Fargo Bank y desapareció de las caras de los norteamericanos.

 

La necesidad de dinero fue tan grande que todas las institu- ciones nancieras implementaron medidas extremas que han llegado abierta y descaradamente a estafar a sus propios clientes con decisiones arbitrarias y vergonzosas como la de ordenar a sus antojos el orden cronológico de las transacciones realizadas por los clientes para provocar un sobregiro inducido por ellos mismos y luego cobrar indebidamente una penalidad que no han cometido.

Han usado múltiples subterfugios y tecnicismos legales para realizar cobros compulsivos. Por ejemplo, cobrar de 5 a 10 dó- lares por cambiar un cheque, si el portador no es cliente del banco a que fue girado, cobrar de 3 a 5 dólares por la utiliza- ción de los cajeros automáticos, cuando se trata de tarjetas de otros bancos, cargos ocultos por transacciones electrónicas, co- bran hasta 2.5 dólares por consultas de balance en sus cajeros, estos injustos cobros han sido consensuados por las institucio- nes bancarias que se han constituido en turbas para saquear a sus respectivos clientes.

Los bancos comerciales se han convertido en verdaderos sa- queadores al extremo que los clientes, sintiéndose víctimas y ante la impotencia en medio de los abusos sin que intervengan los organismos reguladores a favor de ellos, muchos han optado por retirarse del sistema bancario y administrar sus ingresos y egresos en sus propias casas. Sin embargo esta decisión no ha podido ser duradera, porque el sistema está diseñado para que funcione a través de la ma a de los bancos comerciales.

 

Ante el colapso vergonzoso del sistema bancario mundial, cara visible del hegemónico aparato del capital de mercado inter- nacional, el gobierno del expresidente George Bush Jr. Dio los primeros pasos erróneos sobre la inyección de grandes capitales propiedad de los contribuyentes americanos a unas institucio- nes que se habían convertido en sus peores enemigos, en lugar de haberlos dejado que quebrasen como ha sucedido con otros sectores, porque obviamente ha valido más la cura que la enfer- medad, pues este ha sido el contrato de sociedad más dispar, en donde los contribuyentes pagamos el dinero que se robaron y malgastaron los banqueros y los banqueros nos roban también nuestros ahorros, dejando más preguntas que respuestas de esas operaciones dolosas y fatulas.

Se recordará que Bush no hizo esto sólo, sino que contó con el aval y consentimiento de su sucesor, Barack Hussein Obama ya que nos encontrábamos en el proceso de transición de go- bierno, quien no sólo apoyó al ex-mandatario en la aventura, sino que la reforzó de modo sistemático y sostenido una vez llegado al poder.

Burla del gobierno, bancos y banqueros

Para comprender la burla al pueblo norteamericano, primero usted debe saber qué es el “Programa de Alivio para los Activos en Problemas” (TARP) por sus siglas en inglés. Este programa se creó en la transición de gobierno, con la participación di- recta de Bush y Obama mediante el cual, el presidente saliente y el entrante decidieron por todos los estadounidenses, sin consultar a nadie, ni informar que harían tan mala inversión de los recursos de los contribuyentes. De esta forma, a través del programa “TARP”, Bush y Obama colocaban la primera piedra para la construcción de “la Ruta Maldita” que recorre- rían los contribuyentes encima de un caballo sordo, ciego y además cojo.

 

Así la primera partida erogada por el presidente George Bush fue de 700 mil millones de dólares distribuidos mayormente entre las principales 8 instituciones bancarias americanas. Así se selló una sociedad entre el estado y los bancos que recibieron esos fondos. Podría ser entendible la preocupación del gobier- no por no dejar caer el sistema bancario, símbolo del poder del sistema; pero que lo haya realizado de la forma como fue, ame- rita otro tipo de enfoque, pues obligaron a los contribuyentes a convertirse en socios de los bancos comerciales sin garantizarles el buen uso de esos recursos.

Los 8 magnates que se bene ciaron de los primeros 700 mil millones de dólares, recursos que tomaron y se los repartieron como buitres en sus bandadas sin importarles un carajo la re- cuperación del sistema bancario, sino que usaron esos recursos para repartírselos en bonos entre sus ejecutivos, es decir, se los robaron legalmente. Mire de qué forma se repartieron el pri- mer botín: El primero en recibir los fondos del TARP fue el Citi Bank, nales de octubre del 2009, este banco recibió una inyección por 50 mil millones de dólares.

El Bank of América obtuvo 45 mil millones en dos pagos, 25 mil millones en octubre y 20 mil más en enero del 2008. Wells Fargo y JP Morgan se adjudicaron 25 mil millones cada uno. Por su parte, Morgan Stanley y Goldman Sachs tomaron 10 mil millones por entidad. El Bank of New Cork Mellon y el State Street pidieron cada uno entre 2 mil y 3 mil millones. Estos ocho bancos concentraron más de la mitad de la primera parte del plan lanzado por el expresidente Bush que en total ascendía hasta los 700 mil millones de dólares.

Cuando estos 8 magnates se presentaron a Washington inter- pelados por el Congreso para que explicaran dónde habían in- vertido el dinero que recibieron, no hubo una sola respuesta clara, lo único que se sabe es que el dinero se esfumó y que fue utilizado en los pagos de bonos a sus ejecutivos.

Un ejemplo de este desastre es el caso justo antes de que el ban- co de inversión Merrill Lynch fuera vendido al Bank of Amé- rica, sus empleados jerárquicos recibieron 3, 600 millones de dólares por concepto de bonos pese a las gigantescas pérdidas de esa institución.

Aquí están los 8 gatos más nos del mundo, los que dejaron sólo el pelerío

Aquí te dejo una lista para tus apuntes de historia de los 8 hombres más comprometidos con el principio del n: Los ocho CEO que testi caron en la audiencia fueron Kenneth D. Lewis del Bank of América, Vickam Pandit del Citigroup, John Mack del Morgan Stanley, Lloyd C. Blankfein del Goldman Sachs, Jamie Dimon del JP Morgan Chase, John G. Stumpf del Wells Fargo, Robert P. Kelly del Bank of New York Mellon y Ronald E. Louge del State Street.

La segunda partida se la entregó Obama

Obama ha defraudado la nación estadounidense cuando per- mitió el traspaso de una deuda privada a una deuda nacional, es decir, el estado norteamericano, por medio de la Reserva Federal y el Tesoro, se hace responsable de las ejecuciones – nancieras y los bancos privados bajo el Sistema de la Reserva Federal pescan en mar revuelto en un negocio donde sólo pier- den los contribuyentes.

Los escándalos bancarios no tienen nal y cada vez son mayores

El sistema bancario estadounidense y el europeo van de un es- cándalo de corrupción a otro escándalo cada vez mayor, han lavado dinero del crimen organizado, del narcotrá co, de los políticos corruptos, han especulado con los precios del petró- leo, disparando la in ación mundial a escalas criminales, se han repartido el dinero que otorgó el gobierno para la supuesta recuperación del sector entre sus ejecutivos y luego se han de- clarado en quiebra, sustraen el dinero de los ahorristas y depo- sitantes impunemente mediante cobros compulsivos y “cargos invisibles”, han perjudicado a los inversionistas con la manipu- lación dolosa del Libor y Euribor.

No bien se recuperan de un escándalo o una acusación, cuando ya están envueltos en otra mayor, es que resulta que las acciones dolosas de estas instituciones casi nunca son castigadas como delitos criminales. No, ellos se aseguraron que las leyes federa- les y estatales los protejan. Por ejemplo: Si usted es sorprendido blanqueando dinero del narcotrá co y las autoridades tienen todas las evidencias para instrumentarle un caso y así lo hacen, usted irá a la cárcel sin tiempo, sea usted quien sea. Sin em- bargo, a las instituciones bancarias cuando son sorprendidas en estas prácticas criminales, las autoridades judiciales sólo les imponen multas, pero sus propietarios y ejecutivos comprome- tidos seriamente con esas acciones vandálicas no son castigados de forma individual.

 

No es hasta ahora cuando se está pensando sancionar estas prácticas de forma penal, por el momento es sólo un proyecto, porque para ello hay que modi car las leyes que regulan a estas instituciones. La intención de hacerlo parece obvia esta vez, ya que los bancos comerciales se han extralimitado en estas accio- nes dolosas y pasaron a una etapa superior que ha sido meterse en la manipulación de los tipos de referencia del mercado in- terbancario “Libor y Euribor”.

Este nuevo escándalo estalló a raíz de la citación de la scalía de Nueva York, en colaboración con la de Connecticut, quienes enviaron una citación judicial a 7 bancos, entre ellos los dos gigantes estadounidenses Citigroup y JPMorgan Chase. Según informaciones vertidas a la agencia Efe por fuentes cercanas a la scalía de NY dirigida por Eric Schneiderman, quienes detallaron que las entidades nancieras involucradas en este escándalo, además de los dos golosos de Wall Street menciona- dos más arriba, guran también los bancos británicos Barclays, Royal Bank of Scotland y HSBC, la alemana Deutsche Bank y la suiza UBS.

El ministerio público trata de investigar para determinar hasta donde los inversores de esos dos estados han sido afectados por las referidas manipulaciones por parte de esos bancos del Libor y Euribor:

¿Qué es el Libor y Euribor?

Son tipos de referencias mundiales que se jan diariamente en Londres a partir de las estimaciones de entre 8 y 20 ban- cos sobre cuál es el interés al que creen que sus competidores le prestarían dinero. Los bancos los utilizan como referencia para jar intereses en una gran variedad de productos nan- cieros, que van desde las hipotecas, los préstamos estudian- tiles hasta las tarjetas de crédito en todo el mundo. También determinan los bonos públicos, que obviamente incluyen los emitidos por Nueva York y Connecticut, razón por la que se originó esta investigación.

Ya hay antecedentes sentados en la historia del crimen y delito bancario, como por ejemplo el banco Barclays que fue multa- do por las autoridades británicas y estadounidenses con 453 millones de dólares después de comprobarse que desde el 2005 y durante al menos cuatro años presentó informes falsos que afectaron al cálculo de los tipos de referencia del mercado in- terbancario Libor y Euribor.

Es decir, mientras las instituciones bancarias engañan a los in- versores, a los usuarios de tarjetas de crédito, que somos todos, a los estudiantes que después de terminar sus estudios quedan esclavizados casi para toda la vida pagando intereses manipu- lados por estas instituciones, a los que han tomado préstamos hipotecarios y los bonos públicos que incluyen el patrimonio de los estados y las naciones, dígase a todo el mundo, las au- toridades sólo les imponen multas en vez de hundirlos en las profundidades de los cementerios de hombres vivos o mejor dicho, las cárceles.

Al momento de actualizar este artículo, y en medio del es- cándalo de la investigación de Connecticut y Nueva York se complican las cosas para la banca británica, que en esta mis- ma semana Standard Chartered acordó pagar 340 millones de dólares a las autoridades de Nueva York “para poner n a una investigación” por ocultar durante casi una década tran- sacciones con entidades iraníes por valor de 250 mil millones de dólares. Es decir, que también el sistema bancario burla los embargos impuestos por la comunidad internacional a Irán y no es posible determinar hasta dónde ese delito ha puesto en juego la seguridad nacional de EE.UU, del mundo o más bien, los intereses británicos y estadounidenses en esa convul- sionada región.

 

Pero hay más. Hace un mes el Senado de EE.UU acusó a HSBC de no haber puesto freno al lavado de dinero proveniente de los cárteles mexicanos a través de sus liales, por esta razón, este banco debió disculparse ante una audiencia en el Congreso en la que dimitió un alto ejecutivo. Eso fue todo. Nadie fue a prisión ni el banco fue clausurado e intervenido por las autori- dades, como si se tratara de un delito cualquiera.

Cualquier otra institución o persona que sea sorprendida en la práctica del crimen del lavado de activos, hubiera llegado a su n por ese hecho. Pero los bancos comerciales son las vacas sagradas del sistema. Esa impunidad no es casual, si se toma en cuenta quien está detrás de todo este andamiaje fraudulento: La FED.

¿Quiénes son los verdaderos dueños de los bancos?

Federal Reserve System (FED) en español: Sistema de Reserva Federal. Esto es un cártel con apariencia de ser el Banco de Re- serva de EE.UU, pero en realidad no lo es. Es una institución

de capital privado que guarda todos los fondos de los bancos del sistema bancario estadounidense. Es la que imprime los dólares sin ningún respaldo que no sea el papel, juega con la in ación, con la taza de intereses, le presta dinero al gobierno federal, quita y pone presidentes, jueces, scales y a todo el que se impone a sus pasos. Por eso los bancos son intocables en EE.UU.

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