Los clientes del Diablo

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En principio y hasta algunos años recientes la industria banca- ria ha transformado sus estructuras en detrimento de los aho- rrantes con plena complicidad de las autoridades responsables de regular el sistema bancario en EU.

Desde sus cimientos, el sistema bancario en este país se rigió por ganar dinero a través de los depósitos de sus clientes. To- maban este dinero pagando una tasa muy baja y lo prestaban más adelante a un interés muy superior. Así obtenían sus utili- dades y grandiosas sumas de dinero. Aunque esta práctica no se ha erradicado, la banca en EU se las ingenió para, de una forma clara y evidente, estafar a sus propios clientes con la complici- dad de los organismos dados a regular y controlar el exceso y abuso de estas entidades.

En los últimos tiempos el sistema bancario estadounidense se ha convertido en un monstruo que de una forma desenfrenada y sin control ha impuesto a sus clientes una serie de cobros que en la mayoría de los casos, especí camente los más onerosos, no son obvios ni honestos.

Por ejemplo, los cargos aplicados por los sobregiros. Aquí hay dos aspectos que quiero explicar: Si usted trata de retirar o hacer pagos de su cuenta sin tener los su cientes fondos, el banco le cobrará una penalidad, esto en realidad podría ser correcto, pero donde el asunto se torna totalmente ilegítimo es la forma como estas entidades los calculan utilizando tecnicismos que no son más que una verdadera estafa en perjuicio de sus clientes.

 

¿Por qué digo esto? Simple y llanamente porque los bancos se reservan el derecho de decidir el orden en que van a procesar las transacciones de cada día. Por ejemplo: Un cliente tiene US$100.00 en su cuenta, consume con su tarjeta de débito $20.00 a las 10 de la mañana. Luego, deposita $1,000 en su cuenta a las 11 de la mañana. A las 12 del medio día el Dealer del vehículo cobra un cheque de $800. A las 4 de la tarde, el cliente gasta $200 dólares en una tienda. Fíjese bien en donde está “la transacción del Diablo”: Si el banco procesa las transac- ciones en orden cronológico, tal y como las ejecutó el cliente, todo estaría muy bien, del mismo modo que el cliente lo ha calculado, pero los bancos no lo hacen así, no. Ellos lo realizan de la siguiente forma:

1ro: El cheque del auto, la tienda, el pago con la tarjeta y – nalmente el depósito. Calculado así, para el banco, el cliente se sobregiró en tres ocasiones el mismo día. El banco cobra 35 dólares por cada sobregiro que intencionalmente le causó al cliente, entonces la penalidad que éste tendrá que pagar al banco es de $105.

Ahora vamos a ver las siguientes cifras que no dan otra cosa que estupor, porque hoy está sucediendo en un país donde el gobierno puso en manos de los bancos comerciales estadouni- denses la astronómica suma de $787 millones de dólares, para que supuestamente no quebrasen y salvar el sistema nanciero del país más rico del mundo, pero antes quiero dejar claro que todo este dinero entregado por el gobierno federal a las institu- ciones nancieras tendremos que pagarlo los contribuyentes.

 

Cargos Ocultos

“Reducciones en el rendimiento de la cuenta”. Esto también se puede considerar un cargo porque de cierta forma los clien- tes pierden dinero. Muchos bancos están ofreciendo tasas de interés altas en sus cuentas de ahorro. Algunos también están ofreciendo pagar intereses en las cuentas corrientes (de che- que). Para convencer a los consumidores de que dejen su dine- ro con ellos. Ofrecen tasas atractivas, pero lo que no dicen es que para seguir recibiendo esa tasa atractiva hay que cumplir con ciertos requisitos que nunca aclaran al cliente: Algunos de los requisitos más comunes son: efectuar un número míni- mo de compras con la tarjeta de débito cada mes, recibir por lo menos un depósito directo mensual en la cuenta, aceptar recibir los estados de cuenta mediante el internet, no por el correo tradicional y entrar por lo menos una vez al mes al sitio web del banco para revisar el saldo de tu cuenta. Si por error el cliente no cumple con todos los requisitos, la tasa que gana en su dinero puede bajar un 80% o más. Pero eso está oculto en las letras pequeñitas del contrato.

Ahora escuche lo más espantoso, horripilante, horroroso y vergonzoso de todo este robo: Para el año 2009, las institu- ciones nancieras obtuvieron unas ganancias calculadas en 38 mil millones de dólares sólo por concepto de esos sobregiros, en su gran mayoría inducidos por ellos mismos a los clientes, quienes a su vez también tendrán que pagar el dinero que el gobierno le entregó. Los ingresos de los bancos comerciales estadounidenses por concepto de sobregiros inducidos y ma- lintencionados aumentan cada año y nadie de ende a los clientes que el gobierno entregó al mismo diablo.

Finalmente, quiero dejar con ustedes los nombres y la forma como algunos banqueros de EU han estafado a sus clientes, por si les puede servir de algo: Las autoridades estadounidenses han detectado tres nuevos casos de estafa a través de transacciones de valores y transferencias bancarias ilegales, por los que en años recientes han sido detenidos cuatro nancieros, acusados de defraudar más de 560 millones de dólares. La acusación más grave recayó sobre los banqueros neoyorquinos Paul Green- wood y Stephen Walsh, de la compañía WG Trading, que fue- ron arrestados bajo la acusación de estafar más de 550 millones de dólares a diversas universidades y organizaciones bené cas.

La Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York informó en un co- municado que Greenwood, de 61 años, y Walsh, de 64, su- puestamente han desviado a sus cuentas personales el capital de varios planes de pensiones e instituciones, cuya inversión a través de WG Trading superaba los 668 millones de dólares. Entre los centros estafados se encuentran las universidades de Pittsburgh y Carnegie Mellon, detalló la Fiscalía de NY.

La estafa, comenzó en 1996, hasta que en 2009 ambas insti- tuciones decidieron hacer la denuncia, en la que alegaron unas pérdidas de 114 millones de dólares atribuidos a una mal ges- tión en la inversión de su capital.

Las autoridades estadounidenses añadieron que de las opera- ciones ilegales que los dos empresarios realizaron, Greenwood se apropió de cerca de 293 millones de dólares y Walsh, de unos 261 millones, que ingresó en la cuenta de su ex mujer. Por su parte, Greenwood destinó el dinero a la compra de bienes privados como caballos y artículos de colección.

También fue detenido James Nicholson, fundador de la rma de inversiones Westgate Capital Management, al que se le acu- sa de delitos similares. Según la Fiscalía y el FBI, Nicholson, de 42 años, informaba a sus clientes de que Westgate Capital Management, con sede en Pearl River, NY, contaba con acti- vos que oscilaban entre los 600 y los 900 millones de dólares, cuando el valor real era muy inferior.

Los inversores habrían con ado al menos 100 millones de dólares desde 2004, con la promesa además de que sus cuen- tas estaban siendo auditadas por una entidad independiente, algo que según las autoridades era falso. Asimismo el nan- ciero neoyorquino Mark Bloom, de 57 años, fue aprehendi- do por estafar unos diez millones de dólares a diversos inver- sores en transacciones de valores y de realizar transferencias bancarias ilegales.

En otro comunicado, la Fiscalía y el FBI detallaron que desde julio de 2001 y hasta pasado el 2009, Bloom presuntamente había engañado a clientes del fondo de inversión North Hills, que él gestionaba. El nanciero anunciaba que la cantidad invertida se destinaría a varios fondos de inversión para re- ducir el riesgo de las operaciones y conseguir rendimientos cercanos al 12%.

Sin embargo, a partir de febrero de 2004, y sin consultarlo con los inversores, Bloom habría destinado al menos el 50% del capital del fondo North Hills a otro, e Philadelphia Alterna- tive Asset Fund (PAAF). Según las autoridades estadounidenses, Bloom no comunicó a sus clientes que había alcanzado un

30% acuerdo con los gestores de ese fondo para invertir en él parte del capital. Además, por ese desvío el acusado habría cobrado comisiones que ascienden a 1,6 millones de dólares en 2005, año en que él informó a sus clientes de estas transacciones. La Fiscalía de Nueva York y el FBI añaden que el detenido tam- bién se habría apropiado de diez millones de dólares del fondo que gestionaba, con los que compró un piso en Manhattan y otros bienes personales.

 

Los cuatro detenidos se enfrentan a penas de hasta 20 años de cárcel cada uno por delitos relacionados con transacciones de valores fraudulentas, mientras que Greenwood, Walsh y Bloom también podrían ser condenados a otros 20 años por transfe- rencias bancarias ilegales. Además, Nicholson se arriesga a otra pena de 30 años por un delito de fraude bancario.

Los múltiples escándalos sobre este tipo de fraude salieron a la luz pública a nales del 2009 cuando el FBI y la Policía de Nueva York detuvieron en Manhattan al nanciero estadouni- dense Bernard Mado , acusado de estafar 50.000 millones de dólares a través de una pirámide nanciera, que podría conver- tirse en una de las mayores estafas de la historia.

De esta forma, los clientes del diablo somos todos aquellos que estamos obligados a usar el sistema nanciero estadounidense, una verdadera ma a legal a la que el gobierno federal nos obli- gó a ser socios y hemos tenido que pagar todo el dinero que los ejecutivos bancarios nos sacaron de los bolsillos y nos han dejado indefensos ante la concupiscencia de esta jauría insaciable.

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