Potosí, testimonio de los ladrones

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No fue un cuento de hadas. Todo lo que usted ha podido escu- char sobre Potosí, es totalmente cierto, en ninguna de sus par- tes la historia de esta legendaria ciudad posee ciencia- cción. No es cción la a rmación que con la plata que se extrajo de las minas de Potosí, se pudo construir un puente que uniera a Su- ramérica con Madrid. Potosí, una ciudad de Bolivia, conocida como la capital de la época de la colonización, por sus enormes yacimientos de plata en un período en que este metal costaba más que el propio oro.

La historia del saqueo de los pueblos que fueron colonizados por los europeos trae consigo el estigma de la maldición que por vías de consecuencias deja la explotación. Es por ello que los pueblos más ricos de aquella época, hoy por hoy constituyen los más paupérrimos, los que en estos momen- tos están sumidos en la más despiadada de las miserias y el abandono.

Ello sólo lo explica el hecho de que estos pueblos fueron colo- nizados con claros objetivos de saqueos, vejaciones, esclavitud y derramamiento de sangre. Nunca se tomó en cuenta que los habitantes encontrados por los colonizadores en estas aldeas eran los verdaderos propietarios de esos recursos.

Lejos de ello, se los esclavizó a tal punto que de igual manera también se dice que con los cadáveres de los naturales, que por vías de consecuencias de los abusos y los trabajos forzosos a que fueron sometidos en Potosí, producto de la esclavitud y el desconocimiento de los principios éticos que rigen la buena convivencia entre los hombres, también se hubiera construido un enorme puente que enlazara a Bolivia con Madrid.

Son incalculables las cifras que los europeos robaron a Potosí en plata y recursos humanos. La herencia está ahí, el legado no pudo callar. Se debe tener en claro, esto no sólo se aplica en Potosí, si usted busca la historia de todos los países que en aquella época brillaron por sus riquezas en recursos naturales y que obviamente fueron víctimas de una explosión demográ – ca, en donde nunca se pensó en el desarrollo, sino en el saqueo, el latrocinio y la violación a los principios más elementales del equilibrio de la vida de los seres vivos. Estos países cuyos recur- sos eran altamente ricos, hoy por hoy son los que están sumi- dos en la peor de las pobrezas.

Potosí, capital del esplendor colonial, hoy constituye una ver- dadera vergüenza para Bolivia. Según las últimas estadísticas, extraídas del tercer volumen de la colección “la educación en Bolivia”, en los municipios de Chuquisaca y Cabamba, ambos pertenecientes a Potosí, están en la vanguardia en el analfabe- tismo en Bolivia, ocupando el deshonroso primer y segundo lugar con un 62.2% el primero y con el 62.7% el segundo, en el número de personas que no escriben ni leen.

Todavía hoy Potosí está siendo explotado, sumido en una mi- seria vergonzosa y humillante, parece no dar su brazo a torcer, pues aún sirve como polo turístico, en donde los visitantes acu- den con la idea de ponerse en contacto con una época que los colonizadores robaron a un humilde pueblo, pueblo sumiso y trabajador, de cuyos gritos quedan ecos en las cuencas destartaladas de las enormes minas de plata que al día de hoy humildes hombres se aventuran a bucearlas en pos del sueño de la plata y que a pesar de todo, todavía encuentran algunos vestigios de lo que ayer fue la nostálgica Potosí.

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