Psiquiatra califica como epidemia los constantes acosos y abusos infantiles; cita indicadores para detectar a un abusador sexual

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Santo Domingo. – El Psiquiatra José Miguel Montero, calificó los constantes acosos y abusos infantiles en la República Dominicana, como una epidemia, tras referirse a los datos ofrecidos por la Procuraduría General, de que al menos 54 denuncias de incestos son presentadas cada mes ante las unidades de violencia de género, intrafamiliar y delitos sexuales.

Aunque es difícil detectar a un acosador o abusador sexual, porque puede ser alguien del mejor estatus social o profesión, como hasta los del nivel más bajo de la sociedad, el especialista citó algunos indicadores que pueden ayudar a identificar a este tipo de personas.

“Hay unos siete o 10 indicadores que es muy importante que las familias lo puedan detectar: primero, es una persona que le atraen los niños o las niñas, que le gusta jugar, que actúa sobre la confianza, que se hace amigo, que tiene cierta empatía para llegarle, que le ofrece juegos, regalos o chocolates, que galantea al niño y la mayoría de esos galanteos los hace en ausencia de la familia”, detalló el también escritor.

Durante una conversación con el periodista Pablo mackenney, en el programa “Enfoque Matinal”, que se difunde por CDN, canal 37, experto alertó que el acosador sexual olfatea a la familia que es permisiva, que tiene pobre fiscalización, ausencia de límites y pocas reglas.

Resaltó que otro indicador es que cuando el niño o la niña está en presencia del acosador se pone ansioso, se atemoriza o lo evita, peor que generalmente la familia no conoce los motivos de ese comportamiento.

“Otro indicador es que esa persona tiene algún contacto afectivo, emocional o empático con los vínculos primarios (papá, mamá)”, dijo Gómez al resaltar que le 85 por ciento de los acosadores sexuales está dentro del vínculo familiar.

Además, utiliza un lenguaje entre seducción e intimidación y toques morbosos, que luego el niño no lo asocia como un abuso, “pero también utiliza el chantaje y las amenazas con palabras: ‘esto es bueno que se sepa’, ‘tu mamá va a sufrir mucho’, ‘tu padre puede morir de esto…’”.

El psiquiatra además estableció como el orden de acosadores familiar y en primer lugar citó al padrastro, luego el papá, abuelo, tío, compadre, amigo y el vecino de confianza.

Castración

El psiquiatra manifestó que, si el abusador tiene un trastorno de pedofilia o psicopatía, no es rescatable.

En ese sentido, Gómez entiende que la castración química a los abusadores, como han propuesto algunos sectores, no es la solución a esa problemática, porque los pedofílicos continuarían haciendo daño de otra manera.

“Es una impulsividad, es una ausencia de límites y aprender cuando parar y una alteración psicoemocional y sexual que ellos mismos tienen que no la pueden controlar”, explicó el especialista.

Dijo que los psiquiatras recomiendan a los pedófilos no hijos, no jugar con niños, no ejercer algunas actividades o profesiones como profesor, payaso, entre otras que involucren infantes.

En ese sentido, Gómez entiende que la justicia dominicana debe auxiliarse de los profesionales de conducta y que un fiscal no determine una posición por lo que estable la ley o sus sentimientos.

“Que se pueda auxiliar de una instrumentación, que un equipo de salud mental le pueda decir: ‘cuidadito esa persona no es reahabilitable’”, planteó al decir que los pedofílicos, los psicópatas y los impulsivos sexuales, no pueden estar en la calle.

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