sexo con la muerte

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El mundo le ha dado la espalda a las predicciones apocalípticas, se han alejado de los preceptos morales que sirven de modelo para la buena formación. En su prisa, el mundo aparta los prin- cipios más elementales, que de hecho le servían, que le eran útiles en la construcción de un ambiente sano y saludable, en donde la moralidad era sólida y las buenas costumbres fueron parte integral de aquellas generaciones.

El control se perdió, la maldición se derramó sobre las familias. Las sociedades hoy parecen una manada de seres irracionales empujados por un deseo sin control de acostarse y “tener sexo con la misma muerte”.

Millones de infelices seres humanos, buscadores de sexo, sin mirar ni importarles con quien, ya emprendieron el aciago ca- mino que no tiene regreso. La promiscuidad parece no tener lí- mites, se ven unos con unos y otras con otras, en algunos casos es frecuente un hombre o una mujer con múltiples amantes.

El deseo los arrastró y los emergió en un fatídico mundo domi- nado por las lujurias y las fantasías enfermizas. Como buenos sembradores, hoy disfrutan de la cosecha. Se volvieron locos y en el camino de sus oscuras andanzas encontraron, trajeron y portan, entre otras enfermedades, sí lis , faringitis, gonococia,

prostitis, infecciones múltiples, infecciones bucales, gonorrea, y muchas enfermedades venéreas y de toda índole.

En el camino todos enloquecieron, el imperio del diablo y la pornografía domina en el cine, la televisión, en Internet, en los periódicos, revistas, en las escuelas, en los hogares y por doquier sólo sexo e inmoralidad se re eja.

La moral es un mito, las leyes, de los países que han de ser mo- delos, por sus niveles de desarrollo, se están arrodillando ante la inmoralidad, los códigos se están revisando para permitir mediante las leyes las depravaciones de las desparejas y todo tipo de inmundicias, sólo comparadas con el enloquecimiento descontrolado de las antiguas Sodoma y Gomorra. Parece que todos enloquecieron y empezaron a tener sexo y acostarse con la misma muerte.

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